¿Por qué huís cuando me véis?...
Me repudian, se apartan de mi.
No lo entiendo. Nunca hice nada a nadie, ante el que previamente no me hubiese sentido amenazada. Soy pacífica, nunca busco brega. Sin embargo cuando notan mi presencia, las caras son un poema. Eso; si no huyen gritando despavoridos ante mi figura.
No sé por qué, el destino quiso que mi aspecto provocase esa reacción en todos. Por más vueltas que le doy, no consigo comprenderlo. Bien mirada, con calma, hasta soy bonita.
Sólo como, cuando tengo hambre. Suelo permanecer inmóvil, mientras lo digiero. Y no busco más comida hasta que el hambre no acucia de nuevo... Jamás ataqué a nadie. No entiendo por qué huyen cuando me ven... ¿A qué vienen esas caras de repulsa?... Nunca lo sabré.
A pesar de todo, tengo mis admiradores. Ummm si, ya lo creo. Aunque bien es verdad que soy del agrado de muy pocos; y a esos pocos, los suelen tildar de extravagantes o depravados, por gustarles yo. Se suele juzgar mal, lo que no se conoce. No sé por qué.
Je... Estos, sonríen. Porque sólo ellos saben lo placentero que es tener a alguien de mis características al lado, haciéndoles compañía.
Cuando me lo permite; me encanta deslizarme poco a poco por encima de mi amo. A él, también parece gustarle. Me llama bonita. Me dice palabras hermosas y cariñosas mientras me acaricia... Dice que me quiere, y que me cuidará siempre. Que a su lado nunca me faltará nada. Yo le hago feliz, porque sé que es verdad. Le hago feliz, enroscándome en su cintura, recorriendo lentamente su torso caliente y desnudo.
Mi piel brilla. Es sedosa y suaaaaveee, quizá un poco fría; pero poco a poco adquiero calidez. A medida que él pasa la mano sobre mi cuerpo, y yo voy resbalando despacito por el suyo... Ummmm... que delicia. Me encanta.
Me encanta observar su expresión satisfecha y relajada mientras lo hago... Así pasamos un rato al día. Justo cuando vuelve fatigado de la dura jornada en el trabajo. Después...
Después es hora de volver a mi sitio, y degustar el manjar que él ha cazado para mi...
Si, ya sé; matar a un pobre ratón es cruel pero, en mi caso, es auténtica ley de vida. No necesito demasiado, me basta con uno al día y si no lo caza él, tendría que hacerlo yo... Dejando de estar bien controlada y localizable en mi confortable terrario.
Je... Seguro que si salgo a buscarlo por mí misma, aun provocaré más problemas entre la vecindad... y no por cazar un minúsculo ratón, no... así que para ahorrarnos malos ratos, es mejor que se encargue él personalmente de ese trámite. Dice que lo hace con gusto. Es el justo pago por mi cariño y compañía.
Shss... sshsss... ¿Sabéis cual es mi momento favorito?... Cuando no hay prisa, y me deja pasearme tranquila por toooodo su cuerpo... hasta que ambos quedamos dormidos en el sofá... ummmm se está tan bien... Así hemos permanecido hasta hace unos minutos. Ahora no está. No sé donde habrá ido.
Ummm ya le oigo... Ya viene, y es hora de cenar. Ummmm.... Percibo que algo se mueve en su mano... Me vuelvo a mi terrario para disfrutar tranquilamente de tan exquisito manjar.
Ah... y hacedme caso... la próxima vez que veáis una serpiente, no salgáis corriendo. No tenemos nada en contra vuestra... No estoy segura de que eso sea recíproco... ¿Verdad?














Gabriela dijo
A mí me dan tiritones....y no la tocaría....uf.
23 Febrero 2012 | 10:53 PM