Empecemos por el principio. En cualquier país avanzado, y se supone que este lo es, la red de autopistas no es más que una vía alternativa; más rápida y más cómoda, al tejido de carreteras de ese país. Es decir; las carreteras normales, pasan por vías urbanas que suelen estar reguladas por semáforos y continuos cambios de velocidad. Entonces, si tienes prisa, y no quieres andar reduciendo continuamente parando, paga y podrás llegar a tu destino en menos tiempo. También, las autopistas, cuentan con una serie de comodidades y servicios que no se encuentran en las otras vías. Todo destinado a hacer más fácil y cómodo el desplazamiento, sobre todo en viajes largos.

Lo dicho, si quieres comodidades paga. Pero existe la alternativa gratuita de la red de carreteras nacionales que, se supone, deben estar en buen estado. Su gratuidad no se debe al estado precario, si no, a esos rodeos, curvas y travesías urbanas... insisto, teóricamente, debería ser así... de hecho es así hasta que llegas a nuestro país. Bueno, a una parte de nuestro país.

Si te desplazas del centro de España, a cualquier otro lugar... dependiendo de lo concurrido que sea ese lugar... nos encontraremos con autovías siempre en buen estado, que nada tienen que envidiar a las autopistas (que también las hay) que te llevan a esos destinos. Entonces... ¿Para qué vas a pagar por algo que ya tienes? Obviamente, los peajes en estos casos son casi tan artículo de lujo como las propias autopistas.

La cosa cambia cuando te diriges al litoral Mediterráneo.  Ya no es radial, si no, como su nombre indica, litoral. Es decir, ya no son las que se utilizan para desplazarse desde, y hacia, la Villa y Corte... así que, si quieres buenas carreteras... paga peaje. Si eres valiente y aguerrido, opta por la alternativa... pero no esperes una carretera en buen estado. Eso depende de la inversión estatal y/o autonómica que hayan hecho en ella. Suelen estar en bastante mal estado, con lo cual... la alternativa, tiene poco de alternativa.

Esto es lo que ocurre en Catalunya, donde el resto de España está convencido que nos encanta cobrar por todo... olvidándose a veces que también lo pagamos nosotros, para cualquier desplazamiento.

No, no nos gusta pagar, pero sí seguir vivos y claro... en vista de cómo están nuestras nacionales... pagar peaje no es una alternativa, es una inversión de vida.

¿De quién es la culpa?... pues, de todos un poco. Los unos por los otros, la casa sin barrer.

Como, a pesar de las protestas, aquí nadie hace nada... porque no interesa. Si seguimos pagando, por mucho que protestemos, quién va a cambiar nada... (si, si, tú protesta, pero paga)... ¿Solución?... como siempre, de iniciativas ciudadanas. Luego, veremos qué pasa.

"No quiero pagar"...Pegatina del movimiento que cada vez llevan más usuarios en su parabrisas...

Este fin de semana, va en aumento la llamada ciudadana a la insumisión. La cosa estriba en, llegar a los peajes y alegar que no se va a pagar.

El funcionario de la autopista, toma nota de la matricula del coche, y deja pasar... luego, ya vendrá la multa. (Este largo fin de semana, cientos de miles de denuncias... lo he visto) Ahora se trata de agruparse los denunciados para ir en contra de Avertis, empresa propietaria de la concesión de autopistas catalanas. Je je je... Cientos de miles de denuncias tienen mucho peso. Avertis ya huele que le va a ser difícil cobrar y... mira por donde... empiezan a pensar, qué se puede hacer con los peajes de la autopista y el cabreo de los usuarios... ¿Quizá invertir en las carreteras alternativas para que los que utilicen la autopista sea de verdad porque quieren ir rápidos y cómodos. Y no, cabreados porque la nacional es un peligro?... No sé cómo acabará la cosa, pero de nuevo los ciudadanos son los que han de andar dando collejas para que espabilen... No todo se resuelve en las urnas... está visto que no.

Este era el aspecto del peaje de "El Vendrell" este pasado viernes, cuando comenzaba el largo fin de semana.

Por supuesto, no se opone resistencia, ni se causa alboroto... más allá de las incómodas retenciones. Se trata de una resistencia pasiva. Sin prisa, pero sin pausa. Insistente. Una iniciativa ciudadana. Avertis, ya le ve las orejas al lobo... ¿Como acabará?...